sábado, 4 de junio de 2011

Internet ¿Privada o Pública?


Internet ha revolucionado la manera en que nos comunicamos, en que interactuamos, como adquirimos conocimiento y como nos informamos. Todos usamos email, chat, Facebook, Twitter. Ya no recibimos correo postal tradicional, sino para facturas y cobranzas... pero ¿somos conscientes de lo que hacemos? 

¿Para qué el proveedor de correo electrónico de turno precisa nuestro teléfono fijo o celular? ¿O su RUT? Y lo que es peor, ¿Por qué entregarlo si no quiero que ande de boca en boca? Cuando proveemos nuestros datos a un servicio, este, la mayoría de las veces, se reserva el derecho de hacerlo público o compartirlo. ¿Eso es lo que quiero? Si usted quiere abrir una cuenta de email, reflexione, ¿para qué es necesario su teléfono o dirección particular?

Esta semana se ha sabido que Google ha denunciado un intento (con algún nivel de éxito) de intercepción y captura de cuentas de su servicio gmail, que acompaña a las denuncias en el mismo tenor de MSN (Hotmail) y Yahoo.  Ya, como el lector debe haber escuchado, tilda en el escándalo la caída de la red de PSN (la red de usuarios de PlayStation), que estuvo más de un mes fuera de servicio y comprometió datos de sus usuarios. Esta semana estuvo operativo y ya fue violada la seguridad, filtrando datos de  Sony Pictures.

¿Hasta dónde esto nos afecta? Lamento decir que bastante. Hemos escuchado mucho acerca de la Ley de Protección de la Información, pero actuamos con responsabilidad frente al hecho de dónde mi información deja de ser privada. Legalmente Ud tiene derechos, pero si lee los contratos de aceptación de servicios que regla el uso de Hotmail, Yahoo  o cualquier otro proveedor, se daría cuenta que Ud esta cediendo dichos derechos. Y lo terrible es que lo hizo Ud mismo.

Negar el desarrollo y el progreso no es la idea, pero la consigna debe ser educar y concientizar. Creo que todos somos partícipes del alcance y las consecuencias del fenómeno de la socialización de la red, por lo que debemos detenernos y pensar un poco de cómo nos afectan nuestras propias acciones y sobre todo cómo afecta esto a nuestros niños y jóvenes, los jugadores mas activos del equipo. Existen muchas maneras de filtrar los datos, pero otras tantas contramedidas tan elementales que muchas veces nos sorprendemos. El hecho de aceptar las reglas de la anarquía y desregulación en Internet nos pone en la balanza la libertad de expresión y opinión frente a nuestra propia responsabilidad ética y social. Creo, que el problema se reduce a una afirmación bastante drástica: sus datos dejan de ser privados al momento que usted decide subirlos a Internet.

Publicado en el Diario La Prensa de Curicó el 23/06/2011

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