Desde hace ya varios años, en Santo Tomás venimos discutiendo los cambios que experimentan las conductas comunicacionales de los jóvenes. Para mi fue decidor que en una de mis clases prácticas, dos chicos, espalda con espalda, chateaban en vez de hablarse entre ellos. Esto da cuenta del nuevo paradigma en que nos vemos envueltos como sociedad. Y es mucho mas que una moda.
Recientemente conversamos del papel que juega Internet en nuestras vidas, estando presente en casi todos los aspectos del diario quehacer. Desde las acciones muy cotidianas hasta la difusión de altos estudios académicos vemos la influencia y el apoyo que significa socializar la información. Actualmente está en experimentación en España la televisión hibrida (HbbTV) que permite acceder a contenidos en línea desde el televisor a medida que son emitidos. Es la implementación práctica de la televisión interactiva. O sea, mas herramientas para acceder a la red y por tanto, a la información. La implementación práctica de la Sociedad de la Información.
Ya prácticamente las librerías están desapareciendo salvo para algunos románticos que leemos en papel y el llevar a los estudiantes a consultar bibliografía en papel es todo un reto porque la nueva generación no lee libros, sino usa resúmenes escritos y subidos por alguien a sitios muy populares entre los estudiantes (por ejemplo www.elrincondelvago.com. Su nombre lo dice todo, no?) Los niveles descendidos en cuanto a comprensión lectora y la capacidad de producir textos es un diagnóstico certero de lo que está pasando con nuestra educación.
Es una realidad que nuestros estudiantes tienen incrustado en su ADN el copiar y pegar. Y como nuestra sociedad evalúa el logro y no el proceso, las “investigaciones” y “desarrollos” que nuestros estudiantes deben hacer, las concluyen lo más rápido posible y muchas veces sin siquiera leer lo presentado (pegado debería decir), muchas veces de dudosa calidad. La simplificación de lo que alguien ya hizo.
Ahora bien, ¿es bueno esto? Einstein dijo “No guardes en tu cabeza lo que cabe en tu bolsillo” y esto retrata de una manera bastante radical lo que estamos diciendo. Si todo está en Internet y tengo una herramienta tan poderosa como Google (el lector tome nota que la gente no busca, sino “googlea”), qué sentido tiene, entonces, que aprenda cuál es la capital de Canadá y ya no decir los contenidos de una asignatura teórica. Entonces tenemos un dilema frente a la socialización de la red y las herramientas con que cuenta un estudiante. Literalmente, estamos y dependemos de la nube.