lunes, 27 de junio de 2011

Control en Internet, es posible?

Hace unas semana se supo por los medios la iniciativa del gobierno a “revisar y analizar las opiniones emitidas en redes sociales y blogs sobre los ministros y personeros de gobierno”. Según se publicó en una revista de circulación nacional, el contrato con la empresa que se encargará de esto,  fue firmado el 25 de abril, por un valor total de $14.388.000 más IVA, con una vigencia de un año. A raíz de esto se han escuchado muchos comentarios cuestionadores del tema, unos a favor y otros en contra, con todos los colores que puedan verse desde las opiniones más diversas de nuestra sociedad.

Hoy por hoy, las redes sociales se han posicionado como la manera en que la sociedad misma, las fuerzas vivas se hacen sentir. Guardando las proporciones, hoy es mas efectivo una campaña bien armada en la Red que marchar por la alameda. Llegas a mas gente y con objetivos muy precisos, medibles. Ahora bien, ¿la usamos correctamente?
Correcto  es, según el diccionario de la Real Academia, cuando es de conducta irreprochable,  o sea, cuando es apegado a las normas.
Esta evidentemente no es una pregunta fácil, porque como ya sabemos, Internet es precisamente lo contrario a cualquier norma o regulación, salvo las que el propio usuario quiera imponer. Tiene que ver con lo moral o lo socialmente aceptado, con lo que cada cual, en su perspectiva, haga lo necesario para regular la conducta y los deberes que ello implica (sic).   Esto se refuerza con, si el lector me lo permite, con otras ideas social y legalmente aceptadas, como la Ley 20.453 de Neutralidad de la Red, aprobada por nuestro parlamento en Julio de 2010, en la que, básicamente regula que los proveedores de servicios (ISP) “No podrán arbitrariamente bloquear, interferir, discriminar, entorpecer ni restringir el derecho de cualquier usuario de Internet para utilizar, enviar, recibir u ofrecer cualquier contenido, aplicación o servicio legal a través de Internet, así como cualquier otro tipo de actividad o uso legal realizado a través de la red”.
Resulta que tenemos dos conceptos contrapuestos: por un lado un ente sin regulación, arbitrario y anárquico versus el buen uso que pretendemos hacer de él. Contrarios. Definitivamente antónimos.
Internet es una fuente importante de información, que ha servido de soporte y acelerado la difusión de noticias de muy diverso tenor y ha contribuido notablemente a la transparencia, socializando ideas y conceptos, trampolín para el desarrollo y tierra fértil para ideas emprendedoras, pero también soporte de iniciativas descabelladas y tontas que encuentran condiciones favorables  en las debilidades que tenemos como sociedad, la ignorancia y los deseos mas básicos, en el espectro mas amplio imaginable.
 De ahí que el tratar de calificar como correcto o no cualquier iniciativa choca, precisamente, con el hecho que estamos hablando de un ente desregularizado. Tratar de regularla, sería atentar contra la roca fundacional de la libertad de la red, de su esencia y por tanto del motor que la ha convertido en lo que es hoy. Aceptar en la otra vereda, que el caos y por tanto la relación causa efecto de lo impredecible sean el propulsor de lo que por la red pulula es rozar en la estupidez.
Resumiendo entonces, la pregunta es qué queremos. ¿Queremos regular o dejar Internet como lo que es hoy? Y por tanto, ¿Quiero que sepan quién soy, o qué opino? Porque como ya sabemos, privada Internet no es.  De ahí que sea necesario que cada cual, desde su particular perspectiva, tenga conciencia clara de lo que hace, se auto imponga las propias fronteras de hasta dónde llegar y poder, entonces, decidir y actuar, sin confundir el yo debo con el yo puedo.
Educar logrando el equilibrio entre luz y verdad, parece entonces que debería ser una alternativa viable para hacer perdurar los beneficios y minimizar los riesgos. La conciencia ética que pueda autoregular el contenido, el uso y el provecho es lo que nos marcará como sociedad y hará que la información se pueda convertir en riqueza. Usar pero no abusar. Construir sobre bases utópicas, negando la complejidad del pensamiento, es negar la diversidad con la que se ha desarrollado el conocimiento humano. Usar esto para mezquinos dividendos es lo que no queremos en aras de, precisamente, sentar antecedentes que marquen a los que vienen detrás. Hacerlo o no es decisión personal. Aceptarlo o no es el reto que se nos impone como sociedad.

sábado, 4 de junio de 2011

Internet ¿Privada o Pública?


Internet ha revolucionado la manera en que nos comunicamos, en que interactuamos, como adquirimos conocimiento y como nos informamos. Todos usamos email, chat, Facebook, Twitter. Ya no recibimos correo postal tradicional, sino para facturas y cobranzas... pero ¿somos conscientes de lo que hacemos? 

¿Para qué el proveedor de correo electrónico de turno precisa nuestro teléfono fijo o celular? ¿O su RUT? Y lo que es peor, ¿Por qué entregarlo si no quiero que ande de boca en boca? Cuando proveemos nuestros datos a un servicio, este, la mayoría de las veces, se reserva el derecho de hacerlo público o compartirlo. ¿Eso es lo que quiero? Si usted quiere abrir una cuenta de email, reflexione, ¿para qué es necesario su teléfono o dirección particular?

Esta semana se ha sabido que Google ha denunciado un intento (con algún nivel de éxito) de intercepción y captura de cuentas de su servicio gmail, que acompaña a las denuncias en el mismo tenor de MSN (Hotmail) y Yahoo.  Ya, como el lector debe haber escuchado, tilda en el escándalo la caída de la red de PSN (la red de usuarios de PlayStation), que estuvo más de un mes fuera de servicio y comprometió datos de sus usuarios. Esta semana estuvo operativo y ya fue violada la seguridad, filtrando datos de  Sony Pictures.

¿Hasta dónde esto nos afecta? Lamento decir que bastante. Hemos escuchado mucho acerca de la Ley de Protección de la Información, pero actuamos con responsabilidad frente al hecho de dónde mi información deja de ser privada. Legalmente Ud tiene derechos, pero si lee los contratos de aceptación de servicios que regla el uso de Hotmail, Yahoo  o cualquier otro proveedor, se daría cuenta que Ud esta cediendo dichos derechos. Y lo terrible es que lo hizo Ud mismo.

Negar el desarrollo y el progreso no es la idea, pero la consigna debe ser educar y concientizar. Creo que todos somos partícipes del alcance y las consecuencias del fenómeno de la socialización de la red, por lo que debemos detenernos y pensar un poco de cómo nos afectan nuestras propias acciones y sobre todo cómo afecta esto a nuestros niños y jóvenes, los jugadores mas activos del equipo. Existen muchas maneras de filtrar los datos, pero otras tantas contramedidas tan elementales que muchas veces nos sorprendemos. El hecho de aceptar las reglas de la anarquía y desregulación en Internet nos pone en la balanza la libertad de expresión y opinión frente a nuestra propia responsabilidad ética y social. Creo, que el problema se reduce a una afirmación bastante drástica: sus datos dejan de ser privados al momento que usted decide subirlos a Internet.

Publicado en el Diario La Prensa de Curicó el 23/06/2011